reportaje

“Porque me gusta tratar con las personas, quiero ser médico de familia”

Estudiantes con clasificaciones entre las 600 primeras de la última convocatoria MIR cuentan a Noticias semFYC por qué han escogido Medicina de Familia y Comunitaria

Ser médico de familia merece la pena para los estudiantes de medicina. Entro los 600 mejores clasificados en el examen MIR varios estudiantes han decidido decantarse por la especialidad que abre las puertas del sistema sanitario, y nos explican los motivos de su decisión. “Porque me gusta tratar con las personas” es una afirmación a la que muchos de los futuros médicos de familia se refieren de una manera u otra. En este caso ha sido Encarna María Caro (de la Unidad Docente de Madrid, del Área 10 en Getafe), una de las estudiantes con mejor puntuación, quien ha explicado así su decisión.

Otro de los estudiantes, David de la Rosa (también de la Unidad Docente de Madrid, del Área 10 en Getafe), explica que “no me gustaría nada saber mucho de muy poco” haciendo referencia a la diversidad y amplitud que conlleva la medicina de familia, y que a veces se considera como algo negativo. No para David que, además, añade que “me gusta mucho la idea tradicional del médico a la que se puede aproximar la medicina rural”. Pablo González García (de la Unidad Docente de Asturias, del Área 5 en Gijón), otro de estos estudiantes que están entre las puntuaciones más altas, considera que el médico de familia “puede llegar a ser un agente más de transformación social a través de la salud”, mostrando así la importancia del médico de familia en la sociedad. Pablo también ha mostrado un gran interés por la salud comunitaria y espera poder hacer algún trabajo de este tipo en su barrio durante el periodo formativo que ahora afronta.

La especialidad de Medicina de Familia y Comunitaria en la Universidad no es un capricho de los médicos, los estudiantes consultados reflejan también su inquietud ante la poca formación que se da en las facultades sobre esta especialidad, dejando así su elección a motivos más vocacionales. David reconoce que “un mes por un centro de salud” y “una charla de más o menos una hora fue el contacto que tuve con la especialidad”. El sentimiento que existe entre los estudiantes respecto a esta cuestión es que “para conocer un poco la Medicina Familiar y Comunitaria hay que buscarse bastante la vida”, como dice Pablo. Y a su juicio el problema recae en que “la visión de la medicina que se da en la Facultad es fundamentalmente centrada en el hospital y siguiendo paradigmas muy biologicistas, y eso condiciona mucho la visión global de la medicina de familia”, argumenta Pablo. Coinciden así muchos estudiantes en que sólo conocen la especialidad por las prácticas, Encarna además señala que “me hubiese gustado un poco más de teoría práctica, es decir, todos aquellos conceptos claves que se manejan en Atención Primaria”.

El futuro laboral

Estos jóvenes estudiantes tienen ahora un período formativo por delante pero también muestran su preocupación por un futuro laboral incierto. Pablo está inquieto porque “a pesar de la necesidad evidente de médicos en puestos fijos, se está jugando mucho con la movilidad de los trabajadores, con lo que tiene eso de precarización”. En otros casos, como el de David, se es más optimista ya que el mercado laboral puede cambiar mucho durante el período de formación que les queda. Lo que sí tienen claro es que continuarán en la línea reivindicativa de los actuales médicos de familia porque “es bueno luchar por conseguir condiciones óptimas en el trabajo que permitan una mejor asistencia por un lado y también mayor satisfacción para el médico”.

Tras hablar con algunos estudiantes queda claro que la medicina de familia y su “trato privilegiado con el paciente”, tal y como afirma Encarna, está por encima de los tópicos que algunos medios de comunicación se ocupan de difundir. Porque a pesar de todo es el médico más cercano al ciudadano, al primero que se acude en busca de soluciones, el primero en el que se piensa cuando se sufre algún dolor, aquel que nos acompaña en los momentos más duros y en las mayores alegrías de nuestra salud, el que también acompaña a nuestros familiares, etc., porque ser médico de familia es distinto, tiene un valor añadido que lo diferencia, porque es algo más personal, y los estudiantes lo saben.