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opinión semFYC
Familia recupera tendencias en el MIR a falta de políticas educativas y sanitarias
La medicina de familia como apuesta de presente y de futuro
De todos los aspectos sanitarios de nuestro país que son motivo de alabanza, tres se analizan con atención y se referencian con frecuencia, la Organización Nacional de Trasplantes, el sistema MIR y la Atención Primaria (AP). En España, en 30 años la Atención Primaria ha dado un vuelco considerable, ha alcanzado altos niveles de calidad en atención clínica, docencia, formación e investigación, y muchos de estos elementos de mejora, son el resultado de otro elemento considerado clave, la formación MIR. Esta ha tenido un impacto formidable en todo el sistema sanitario y especialmente en AP. La formación MIR en Medicina Familiar y Comunitaria es considerada una de las mejores de nuestro entorno y prueba de ello es que cuando otros países han precisado médicos de familia, han hecho una política activa de buscar a los mejores y han venido desde Suecia, Reino Unido y Portugal a contratar a nuestros especialistas en Medicina Familiar y Comunitaria. Y esa también es la razón por la que el nuevo programa de la especialidad ha sido traducido al inglés y al ruso por la OMS y es utilizado como referente en múltiples países.
Preferencias en la elección de plazas MIR
Afortunadamente en esta convocatoria MIR de 2008 se ha roto la tendencia creciente de vacantes en Medicina Familiar y Comunitaria y, además, ha subido en las preferencias de los futuros residentes. En efecto, se han cubierto el 97.2% de las plazas ofertadas, y el tercer día de elección del MIR era la 19 más elegida del conjunto de las 47 especialidades médicas ofertadas. Si bien es cierto que hay 18 especialidades de las que se cogieron más plazas entre esas 1.858 primeras (sobre todo dermatología, cirugía plástica, cardiología, pediatría, etc.), no es menos cierto que 29 especialidades se eligieron menos veces que medicina familiar y comunitaria, muchas de ellas con larga trayectoria. Y también es cierto que si en vez de ofertar casi 1900 plazas (1892 exactamente) ofertáramos sólo 300, los números con los que se han elegido hasta la plaza 300 son muy superponibles a especialidades de amplio espectro como la nuestra. Así que la especialidad de Medicina de Familia podría estar en mejor posición con respecto a 19 especialidades, pero no significa que esté en mala situación, y menos ahora que parece haberse roto la tendencia a dejar plazas sin adjudicar.
Discrepancias
Por otra parte, con sólo 3841 licenciadas/os este año de las Facultades españolas ¿cómo es posible que se cubra la oferta de 6729 plazas? ¿De dónde proceden estos médicos? Las procedencias pueden ser varias. Un 10% corresponde al cupo de extranjeros (675), y el resto son nacionales o de Estados miembros de la Unión Europea, de otro Estado del Acuerdo sobre el Espacio Económico Europeo, de la Confederación Suiza o del Principado de Andorra. Para muchos probablemente no sea su primera especialidad. La precariedad laboral, la baja fidelización, la escasa posibilidad de movilidad interterritorial, la voluntad de ampliar formación, o varias a la vez, pueden llevar a que muchos médicos en posesión de un título de especialista vuelvan a presentarse al MIR para optar a una segunda especialidad. También algunos médicos que han estado fuera del sistema muchos años pueden, ante la situación actual, plantearse la posibilidad de volver a incorporarse a través de la formación especializada al sistema. Lo cierto es que no deja de ser preocupante la discrepancia entre las cifras de licenciados a los que se les piden notas muy altas de acceso a las Facultades de Medicina, la oferta MIR y la necesidad de médicos especialistas, que al menos algunos autores reconocen como heterogénea entre especialidades y entre Comunidades Autónomas. Así que somos exigentes con nuestros estudiantes para entrar en las Facultades y sin embargo, debido al amplio número de plazas que se ofertan actualmente en el MIR, entran en el sistema médicos que, cuando menos, obtienen puntuaciones preocupantemente bajas en la prueba de acceso.
La Atención Primaria como estrategia
Las evidencias en gestión demuestran que un sistema sanitario que pivota sobre una Atención Primaria sólida con médicos bien formados tiene impacto sobre los indicadores de salud (por poner un ejemplo el descenso de tasa de infartos mortales), la satisfacción de la población (la mejor situada en el barómetro sanitario) y el gasto sanitario (el % del PIB lo demuestra en comparación con otros modelos). Otras evidencias (Grishaw 2007) demuestran que la coordinación entre niveles mejora cuando hay médicos de familia trabajando no sólo en Atención Primaria sino también en los hospitales, hecho que en nuestro país lo evidencia la presencia de médicos de familia en los servicios de Urgencias de los hospitales (el 80% de la plantilla) que no sólo han contribuido a mejorar la calidad del servicio y la satisfacción de los usuarios (la segunda más alta después de la AP) sino que también ha tenido un impacto positivo en la absolutamente necesaria mejora de la coordinación entre niveles.
Y si la medicina de familia debe ocupar una función central en el sistema sanitario, debe tener su correlato en el sistema educativo superior y ocupar también una función central en el mismo, siendo por tanto imprescindible mejorar la presencia de la MFyC en el grado. El Espacio Europeo de Enseñanzas Superiores (EEES) indica que la formación de grado debe orientarse al perfil más demandado por la sociedad y actualmente este es el médico de familia, ya que constituyen el 37% de los médicos del Sistema Nacional de Salud. Es más, esta tendencia debería crecer si atendemos a las evidencias científicas que recomiendan el 50% (Starfield 1994) o a la OMS que recomienda el 60%. Además el EEES delega los contenidos subespecializados al postgrado y promueve en el grado la polivalencia, una de las señas de identidad del médico de familia. Por tanto, hay que orientar el grado a los contenidos más prevalentes de los diferentes problemas de salud, pero ¿cómo hacer eso sin contar con los expertos en los problemas frecuentes? Estos hechos han determinado que haya departamentos de MFyC en nuestro entorno europeo y que esta formación sea nuclear a lo largo de todo el grado, tanto con asignaturas específicas como en materias y asignaturas transversales e integradas. La sociedad necesita que los médicos que no van a ser especialistas en Medicina de Familia se formen también con médicos de familia en sus ámbito comunitario de actuación, porque ahí es donde se dan las enfermedades que luego van a tratar, facilitando la coordinación futura. Y para los que sí vayan a ser médicos de familia, que lo sean con conocimiento de causa y, por tanto, por vocación.
Propuestas
La situación, por lo tanto, es mejorable y debe serlo por muchas y poderosas razones sociales y sanitarias, convirtiendo la planificación de especialistas, y en concreto de médicos de familia, en una prioridad de política sanitaria y educativa.
Se deben planificar de manera congruente entre sí las necesidades de graduados en medicina, las necesidades de formación especializada y las necesidades del sistema para cada especialidad y CCAA. Para garantizar la tasa de reposición de una especialidad ya precaria como es el caso de Medicina de Familia hay que incrementar no sólo el número de sus plazas ofertadas en el MIR, sino también el porcentaje sobre el total, siendo lo que ha sucedido lo contrario, ya que ha pasado del 40% al 27% del total de plazas. Y finalmente se debe fidelizar a los profesionales, haciendo una apuesta real por la Medicina de Familia y sus entornos de trabajo. Generalmente es más frecuente hablar del incremento de presión asistencial sobre los hospitales, pero el nivel sanitario donde es más acusado este incremento es en Atención Primaria (las consultas han crecido un 40% en 10 años), a lo que se añade el incremento de la cartera de servicio y la transferencia de tareas (que no de recursos) de hospitales a AP con plantillas muy similares y con una financiación cuyo porcentaje dedicado al primer nivel decrece en vez de crecer. Potenciar la Medicina de Familia en la Universidad, planificar oferta de graduados en medicina y demanda de especialistas, formar más médicos de familia, formar en AP a otros especialistas (18 especialidades que por Resolución deberían rotar ya en AP) dimensionar bien las plantillas, fidelizar con contratos dignos es una necesidad. Esto no debe ser sólo un deseo de una comisión nacional ni de nuestras sociedades científicas, debe ser un objetivo político sanitario y educativo y esto por compromiso con la sociedad a la que atendemos.
Verónica Casado
Presidenta de la Comisión Nacional de Medicina Familiar y Comunitaria
Relación entre licenciados, plazas ofertadas y plazas vacantes
| AÑO |
LICENCIADOS |
PLAZAS
OFERTADAS |
VACANTES |
VACANTES
EN MF |
Nº DE ORDEN
ÚLTIMA PLAZA |
| 2004 |
4.009 |
5.406 |
0 |
0 |
7.135 |
| 2005 |
4.211 |
5.804 |
87 |
52 |
7.744 |
| 2006 |
4.064 |
6.253 |
244 |
189 |
8.148 |
| 2007 |
3.951 |
6.517 |
301 |
253 |
8.874 |
| 2008 |
3.841 |
6.729 |
91 |
51 |
9.428 |
Publicado como Tribuna en Diario médico, 27 de abril de 2009
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