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Pensamientos para diferentes aires de música
Apartado adaptado de “Sonetos para diferentes aires de música”, de William Shakespeare, que pretende ser un espacio de comunicación de puntos de vista diferentes, de “pensamientos”, expresados por personas con peso específico dentro de la Sociedad: presidentes de Federadas, coordinadores de Grupos de Trabajo, de Programas, de Secciones, integrantes del Consejo Asesor, de la Junta Permanente… “para diferentes aires de música”.
El agradecimiento de Jordi Cebrià
Hace muy pocas semanas que Jordi Cebrià nos dejó, tras una digna lucha contra una enfermedad durante los tres últimos años.
No es fácil glosar en unas líneas quién ha sido Jordi para tantas personas que le conocieron, y menos aún, cuando a este conocimiento se le une una gran amistad.
Hablamos de una persona tocada por una humanidad excepcional, que hace que su recuerdo nos produzca fuertes sentimientos, de un gran dolor por su pérdida, pero a la vez, de plenitud por su presencia en tantas esferas de nuestras vidas.
Jordi nació en Barcelona en 1958, y pasó gran parte de su infancia y adolescencia en San Sebastián. Tenía una especial estima a Euskadi, y a menudo, en sus conversaciones hacía mención de sus recuerdos de infancia en esa tierra. Admiraba a Euskadi por su gente, por Donostia, por el Mar Cantábrico, en sus días de oleaje bravo, su atmósfera peculiar, su viento imponente. En estos años, sin duda, se gestó una buena parte de la calidad humana de Jordi (conocido por sus amigos con el apodo de Gorka). Un Jordi con personalidad bien definida, fino observador de la realidad, de carácter extrovertido, jovial como pocos, con un más que agudo (inteligente) sentido del humor, comprometido con lo justo, interesado por casi todo, y con un conocimiento cada vez más enciclopédico del mundo.
A los 17 años inició sus estudios de medicina en Barcelona, lo que permitió que después tantos compañeros de la profesión pudiéramos tener el privilegio de conocerlo. Era el año 1975, y Jordi comentaba que experimentó abrirse al mundo, lejos de su familia, en una universidad con dificultades, y con una perspectiva de leer las cosas, mucho más amplia.
Con 20 años conocí a Jordi, fue en Sant Climent de Sescebes, en Gerona, durante el período de instrucción de las milicias. Entre el aproximadamente centenar de estudiantes de la compañía, cómo no, Jordi ya era popular entre nosotros, sobre todo por su extraordinario sentido del humor, y por su capacidad de transformar los momentos difíciles en una oportunidad para compartir.
Acabó sus estudios de medicina en 1981 y, tras ganar el popular concurso “Un millón para el mejor”, llevó a cabo durante un año un viaje alrededor del mundo. Su espíritu inquieto, ávido de conocimientos y experiencias, forman a una persona con unos valores humanistas, que irán proyectándose en su actividad profesional, en sus relaciones familiares, con sus amigos y conocidos, con sus alumnos…
Pronto obtiene la plaza de médico de la población de Vallgorguina, cerca de Granollers, en la comarca del Vallés Oriental, en la que estuvo trabajando como médico APD durante 14 años. Una de sus primeras actuaciones fue la de eliminar la antiguas “igualas”, en una carta dirigida a la población que asistía, y en la que ponía de manifiesto una lección de ética exquisita. Hablamos de un joven médico de 24 años que rompe con una larga tradición de privilegios económicos, en unos términos de sentido de justicia (equidad) y de madurez, inusuales.
Durante estos años, Jordi ya mostraba un especial interés en la formación humanista del médico de cabecera, y fue uno de los grandes catalizadores de la Reforma de la Atención Primaria en Cataluña.
A finales de la década de 1980, Jordi forma parte del incipiente Grupo Comunicación y Salud (GCYS) de semFYC, coordinado por Francesc Borrell. El papel de Jordi en este grupo amplio de profesionales ha sido enorme en su capacidad de trabajo, tanto en la organización de múltiples actividades docentes (talleres, cursos, conferencias, congresos), como en publicaciones (artículos, capítulos de libros, simposios).
Desde el primer encuentro en Barcelona, en 1990, participó en todos los Congresos Nacionales de Entrevista Clínica de semFYC, con una vitalidad y entusiasmo que contagiaba a sus compañeros.
Su amplia formación humanista favoreció el desarrollo y la interpretación de obras de teatro, como la llevada a cabo en el Congreso Internacional de Medicina de Familia de Granada de 1997, donde Jordi parodiaba el ejercicio profesional de un médico del siglo XXI, que recriminaba a un paciente ”buen cumplidor”, porque éste hacía insostenible económicamente el sistema sanitario. El simple recuerdo de aquellas imágenes nos vuelve a hacer sonreír profundamente.
Su capacidad para sorprender y su creatividad nos ofreció, junto con José Antonio Prados, el privilegio de asistir al Congreso de Marrakech de Entrevista Clínica del GCYS, de semFYC, en el 2002. Un congreso en el que se aunaron a las actividades de carácter científico, un concurso de relatos escenificados en diversos lugares emblemáticos de la ciudad.
Su incursión en el mundo de la psicobiología le llevó a ser profesor titular de la Universitat Ramón Llull, con una brillante labor docente e investigadora.
Pero más allá de su ingente capacidad profesional, Jordi ha tenido el don de transformar a las personas de su entorno. El común denominador de quienes conocieron a Jordi es el recuerdo de una persona que nos hacía sentir muy bien, con la que compartir humor, muy buen humor. Una persona que regalaba una sonrisa como tarjeta de presentación y de despedida. Alguien que nos tenía acostumbrados a intervenciones agudísimas, que aclimataba situaciones difíciles, que nos sorprendía con un ingenioso y bondadoso sentido del humor.
Podríamos seguir recordando muchos encuentros y facetas de una persona muy querida, describir múltiples cualidades que pudimos observar y compartir, pero probablemente la que mejor definió a Jordi Cebrià fue su gran capacidad para mostrar agradecimiento. Un agradecimiento nacido de una generosidad genuina, sin artificios, que contagiaba. Esa fue, sin duda, su fuente y su capacidad para transformar y hacer mejores a los demás. El agradecimiento fue una constante en su vida, y sin duda, el mejor regalo que podíamos haber recibido.
Josep Maria Bosch Fontcuberta, en nombre del Grupo/Programa Comunicación y Salud de semFYC
 Artículo de Jordi Cebrià “El agradecimiento, tan presente en la consulta. El agradecimiento tiene algo de reconciliación con la vida y con los demás”.
(ver documento)
Jordi Cebrià
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